lunes, 28 de noviembre de 2022

Cacógrafos sin pena ni gloria

 


Sentada desde mí rincón inspirador pienso en las exigencias que tenían los docentes de antes, cada uno de ellos se entregaban con vocación a su responsabilidad de formación a muchas generaciones. Su respeto a la academia era digno de elogios, y es necesario destacar que siempre en Venezuela, los educadores no han recibido nunca buena remuneración, esto hay que aclararlo porque alguien puede decir: “es que en otras épocas les pagaban más” y no es así.

 

En todo mi proceso educativo puedo afirmar que tuve a los mejores docentes y en su mayoría hasta tenían tiempo para enseñarte a escribir con buena grafía y sin errores ortográficos, no teníamos excusas para no aprender y si por casualidad nos negábamos, hacían acto de presencia las famosas planas (repetición de palabras en un cuaderno, cuando existían problemas de acentuación o no se entendía lo escrito, porque la letra era pésima). Era la táctica más efectiva para fortalecer el aprendizaje. Y no había paso a la cacografía, porque daba pena algún desliz en la redacción.

 

Las planas en la actualidad desaparecieron, estas quedaron en el pasado ya que son pocos los que las recuerdan. Por estas cosas y muchas más, ha ido en aumento el número de personas que son cacógrafas. Así se les llama a los que escriben de manera incorrecta y que para rematar rompen con todas las normas vinculadas con la ortografía. Y es que la cacografía se ha convertido en el mal del siglo XXI, ahora todo se resuelve con el diccionario de la computadora o del celular cuando son utilizados, ya que la mayoría de las veces lo ignoran o en otros casos ni siquiera es usado. En otras épocas el famoso Método Palmer fue el infaltable en la formación de muchos y en estos tiempos ha fallecido cristianamente.

 

La ignorancia y la flojera sucumben el intelecto de un gentío, debido a que no existe el más mínimo interés de tener una letra “decente” y una redacción sin “horrores” ortográficos. Dicen los estudiosos que aquellos que escriben de manera cacográfica de alguna u otra forma presentan problemas de aprendizaje o de personalidad. Son muchas las locuras que diariamente leemos en las redes sociales gracias a la mala redacción. No me quiero imaginar, cómo tendrán la escritura estos usuarios de las herramientas tecnológicas.

 

De ti depende si escribes bien o mal, es tu responsabilidad si marcas o no la diferencia. No seas protagonista de la contaminación visual que produce la cacografía. Son tiempos de cambios donde la gente paraliza sus pensamientos y se sumerge en internet para ahogarse sin salvavidas en la ignorancia. No te permitas ser un arrogante cacográfico, que sabe mucho de redes sociales pero te delata tu pésima ortografía.

(MPS)