Sentada desde mí rincón inspirador
pienso en las exigencias que tenían los docentes de antes, cada uno de ellos se
entregaban con vocación a su responsabilidad de formación a muchas
generaciones. Su respeto a la academia era digno de elogios, y es necesario
destacar que siempre en Venezuela, los educadores no han recibido nunca buena
remuneración, esto hay que aclararlo porque alguien puede decir: “es que en
otras épocas les pagaban más” y no es así.
En todo mi proceso educativo puedo
afirmar que tuve a los mejores docentes y en su mayoría hasta tenían tiempo
para enseñarte a escribir con buena grafía y sin errores ortográficos, no
teníamos excusas para no aprender y si por casualidad nos negábamos, hacían
acto de presencia las famosas planas (repetición de palabras en un cuaderno, cuando
existían problemas de acentuación o no se entendía lo escrito, porque la letra
era pésima). Era la táctica más efectiva para fortalecer el aprendizaje. Y no
había paso a la cacografía, porque daba pena algún desliz en la redacción.
Las planas en la actualidad desaparecieron,
estas quedaron en el pasado ya que son pocos los que las recuerdan. Por estas
cosas y muchas más, ha ido en aumento el número de personas que son cacógrafas. Así se les llama a los que
escriben de manera incorrecta y que para rematar rompen con todas las normas
vinculadas con la ortografía. Y es que la cacografía se ha convertido en el mal
del siglo XXI, ahora todo se resuelve con el diccionario de la computadora o
del celular cuando son utilizados, ya que la mayoría de las veces lo ignoran o
en otros casos ni siquiera es usado. En otras épocas el famoso Método Palmer
fue el infaltable en la formación de muchos y en estos tiempos ha fallecido
cristianamente.
La ignorancia y la flojera sucumben
el intelecto de un gentío, debido a que no existe el más mínimo interés de
tener una letra “decente” y una redacción sin “horrores” ortográficos. Dicen
los estudiosos que aquellos que escriben de manera cacográfica de alguna u otra
forma presentan problemas de aprendizaje o de personalidad. Son muchas las
locuras que diariamente leemos en las redes sociales gracias a la mala
redacción. No me quiero imaginar, cómo tendrán la escritura estos usuarios de
las herramientas tecnológicas.
De ti depende si escribes bien o
mal, es tu responsabilidad si marcas o no la diferencia. No seas protagonista
de la contaminación visual que produce la cacografía. Son tiempos de cambios
donde la gente paraliza sus pensamientos y se sumerge en internet para ahogarse
sin salvavidas en la ignorancia. No te permitas ser un arrogante cacográfico,
que sabe mucho de redes sociales pero te delata tu pésima ortografía.
(MPS)
