lunes, 12 de diciembre de 2022

Sin silencio no hay paraíso

 


Eran aproximadamente la una de la mañana cuando se me ocurrió el tema de esta semana. Realmente poco hablamos de él.  En estos tiempos salimos de un ruido para entrar en otro, pareciera que es casi imposible mantenernos en silencio porque entre la pensadera y el blablabla, vamos convirtiendo nuestras vidas en una bullaranga constante.

 

Es necesario afirmar que desde hace dos años el silencio se ha convertido en mi alto pana y gran aliado. Y es que diariamente aparto algunos minutos de mi tiempo para fortalecer y mejorar mi calidad de vida. De esta manera, muestra realidades que son imposibles escucharlas cuando lo escandaloso del mundo exterior aparece golpeando la tranquilidad necesaria diariamente.

 

Indiscutiblemente muchas cosas han cambiado. He aprendido que el silencio enamora, acaricia, a veces da paz, pero en otras oportunidades golpea. También habla claro y ‘raspao’, para que puedas entenderlo, debes tener una relación sincera con él, donde tu mundo interno tenga la disposición real de captar el mensaje. Aunque parezca una locura, el silencio tiene hermosos colores si tu mente lo permite, pero estos pueden ser bien oscuros si estás en las profundidades de una piscina empantanada.

 

Las circunstancias de la vida lo llevan a uno entender la importancia del silencio, me lo gozo y también tomo suficiente tiempo para abrazarlo, ahora capto con suma claridad cada uno de sus mensajes, metafóricamente hablando. Anteriormente generaba mucha ansiedad en mí que asfixiaba la vida, era un compañero absurdo y maltratador. En la actualidad, reconozco que mi estilo de vida de hace unos meses era extremadamente ensordecedor y era imposible callar, así fuera unos segundos.

 

Quiero destacar que no soy coach de nada, sino que simplemente la vida me ha ido adaptando de acuerdo a los cambios que se han ido atravesando en este transitar de subidas y bajadas, después de rodar a veces con freno y otras no, aprendí que los espacios para mi silencio no serán violentados por nada ni por nadie y los respetaré y valoraré mientras esté por estas calles.

 

Realmente deseo que, si leíste completo este artículo, experimentes la necesidad de reconciliarte contigo a través del silencio y pongas en su respectivo lugar todo aquello que llegue a perturbarlo. Cada uno vive sus experiencias de forma distinta y ésta a mí me resultó.

 

Shitooooo, el silencio llegó para quedarse.

 

(MPS)