Desde que se
desató la pandemia en el 2020 muchos nos hemos convertido en investigadores y
analíticos de ciertos aspectos de la vida, porque indiscutiblemente algo pasó
en la humanidad más allá de lo que el virus pudo haber ocasionado. Para bien,
se puede decir que muchos estamos en esos procesos de cambios que de alguna
manera nos han guiado hacia una visión distinta de nuestras acciones.
No soy psicóloga
y mucho menos coach, pero motivada por ese crecimiento personal en que me
encuentro, en algunas oportunidades siento atracción por cierto contenido
vinculado a la vida para ir enderezando el largo y agradable camino que nos ha
tocado transitar por fortuna. Escuchaba recientemente en el programa Butaca
VIP, producido por la colega Larizza Peña, un tema que llamó mi atención y este
fue sobre las personas vitaminas, el cual se convirtió en fuente de inspiración
para este artículo.
Ya sabemos todos los beneficios que aportan las vitaminas. Pero… que una persona sea vitamina, no había pasado por mi mente, esto me llevó hacia un curucuteo de páginas vinculadas hasta que me crucé con el libro “Encuentra tu persona vitamina”, cuya autora es la psiquiatra-docente Marian Rojas Estapé y así fue como logré profundizar sobre este temazo.
Resulta y acontece que las personas
vitaminas sin proponérselo y estoy 100 % segura que nacieron así, o fueron
cambiando su estilo de vida hacia uno que no solo las llevara a transformar su
día a día sino también de alguna forma inspirar a otros.
Son muchas las
cosas que me gustan de ellas, porque siempre andan buscando vincularse con
personas optimistas, porque no se ven con gente pesimista que se la pasa
quejándose hasta del aire que respiran 24x7 a su alrededor. Yo amo a la gente vitamina
porque no son envidiosos y detestan la criticadera y el chisme.
Yo creo que
todos quieren tener un familiar o un amigo vitamina, sobre todo cuando aparecen
ciertos problemas, debido a que son expertos buscando soluciones. Es importante
destacar que trasmiten mucha confianza y son tan efectivas sus orientaciones
que la persona afectada comienza a tener un panorama más claro de la situación
que vive, gracias a su oportuna intervención.
La persona
vitamina tiene tan buena vibra que la transmite por su mirada y su tono de voz,
porque le encanta dar ánimo a los demás. Si hay un día con nubarrones, una
persona vitamina va a disfrutarlo, y le sacará el mejor provecho sin trauma,
hasta que el sol salga de nuevo. Es posible que no tenga muchos amigos, y en
estos tiempos más, porque se ha apartado de la gente tóxica, para unirse a
personas proactivas y también vitaminas. Además sabe guardar silencio, para de
esta manera escuchar con detenimiento al otro que necesita contar sus
historias.
Una persona vitamina siempre está acompañada de un buen sentido de humor. Otro factor en que se destaca su personalidad es que todo lo que hace tiene el ingrediente mágico de la pasión. Por cierto sigo sumando a mi vida más personas vitaminas y les doy la bienvenida, gracias por estar aquí.
A miles de kilómetros quedaron
los tóxicos, que por cierto ya ni los recuerdo. Lo que sí puedo afirmar con
orgullo, es que soy una persona vitamina para un gentío y sigo disfrutando de
esta bella experiencia.
(MPS)
