viernes, 23 de diciembre de 2022

Soy Grinch, ¿Y?

 


En épocas navideñas se habla mucho del Grinch, un personaje que nació en 1957, a través de una historia cuya narrativa le pertenece al Dr.Theodor Seuss, incluso hasta las imágenes que vemos del hombrecito verde también fueron creadas por él. Pocas son las personas que conocen su origen, sin embargo, las salas de cine se han encargado de estrenar entre noviembre y diciembre muchas versiones sobre este personaje que de alguna u otra forma nos han presentado las características de su personalidad.

 

Malhumorado, gruñón o cascarrabias son algunos de los términos que definen al Grinch quien muestra su descontento con todo lo que huele a fiestas decembrinas: desde el arbolito, la música navideña, entre otras cosas. ¿Le gustará la gastronomía típica de estas festividades? Realmente no lo sé. Son muchos los Grinch que conozco, y desde noviembre comienzan hasta a contar los días que faltan para diciembre y así quejarse de todo, porque hasta refunfuñan por los regalos que les dan.

 

Cuando escogí este tema me pregunté ¿tú eres Grinch? Aunque pensé un poco la respuesta, esta por supuesto fue afirmativa, pero al mismo tiempo hice un análisis introspectivo y efectivamente me considero una Grinch azul, es decir, medio light, ¿por qué? Simplemente no me amargo, pero tampoco me pongo el gorrito de Santa. Me gustan los nacimientos sencillos, básicos sin el “perolero” encima. No me llaman la atención los arbolitos, porque hay que sacar las cajas con todo lo que lleva, y se me alborota la alergia y de paso también hay que comprar adornos cada año de acuerdo a la moda de turno.

 

Si me agradan los aguinaldos y las gaitas, pero los intercambios de regalos o amigos secretos, siempre me parecieron una “gastadera” inútil (ojo, no soy pichirre). Quiero destacar que nunca recibí un regalo que me alegrara. Quizás yo tampoco di los mejores. Amooooo las hallacas, los bollos, el pan de jamón, el dulce de lechosa y todo lo que me incentive la “comedera”, porque “todo” me encanta, menos la torta negra.

 

Mientras escribo viene a mi memoria la costumbre ridícula de usar una pantaleta amarilla el 31 de diciembre para atraer prosperidad. ¿Y la corredera con las maletas dónde la dejan? Según los expertos en pendejadas se viaja bastante. Una moda nueva es estrenar las pijamas navideñas, me disculpan pero soy extremadamente irreverente ante tanta cursilería junta. Me acabo de acordar del Faltan 5 pa´ las 12 y la canción de Mariah Carey, All I want for Christmas is You ya están quemaditas, ¿no les parece?

 

¡FELICES FIESTAS MIS GRINCH!

(MPS)

lunes, 12 de diciembre de 2022

Sin silencio no hay paraíso

 


Eran aproximadamente la una de la mañana cuando se me ocurrió el tema de esta semana. Realmente poco hablamos de él.  En estos tiempos salimos de un ruido para entrar en otro, pareciera que es casi imposible mantenernos en silencio porque entre la pensadera y el blablabla, vamos convirtiendo nuestras vidas en una bullaranga constante.

 

Es necesario afirmar que desde hace dos años el silencio se ha convertido en mi alto pana y gran aliado. Y es que diariamente aparto algunos minutos de mi tiempo para fortalecer y mejorar mi calidad de vida. De esta manera, muestra realidades que son imposibles escucharlas cuando lo escandaloso del mundo exterior aparece golpeando la tranquilidad necesaria diariamente.

 

Indiscutiblemente muchas cosas han cambiado. He aprendido que el silencio enamora, acaricia, a veces da paz, pero en otras oportunidades golpea. También habla claro y ‘raspao’, para que puedas entenderlo, debes tener una relación sincera con él, donde tu mundo interno tenga la disposición real de captar el mensaje. Aunque parezca una locura, el silencio tiene hermosos colores si tu mente lo permite, pero estos pueden ser bien oscuros si estás en las profundidades de una piscina empantanada.

 

Las circunstancias de la vida lo llevan a uno entender la importancia del silencio, me lo gozo y también tomo suficiente tiempo para abrazarlo, ahora capto con suma claridad cada uno de sus mensajes, metafóricamente hablando. Anteriormente generaba mucha ansiedad en mí que asfixiaba la vida, era un compañero absurdo y maltratador. En la actualidad, reconozco que mi estilo de vida de hace unos meses era extremadamente ensordecedor y era imposible callar, así fuera unos segundos.

 

Quiero destacar que no soy coach de nada, sino que simplemente la vida me ha ido adaptando de acuerdo a los cambios que se han ido atravesando en este transitar de subidas y bajadas, después de rodar a veces con freno y otras no, aprendí que los espacios para mi silencio no serán violentados por nada ni por nadie y los respetaré y valoraré mientras esté por estas calles.

 

Realmente deseo que, si leíste completo este artículo, experimentes la necesidad de reconciliarte contigo a través del silencio y pongas en su respectivo lugar todo aquello que llegue a perturbarlo. Cada uno vive sus experiencias de forma distinta y ésta a mí me resultó.

 

Shitooooo, el silencio llegó para quedarse.

 

(MPS)