En épocas navideñas se habla mucho
del Grinch, un personaje que nació en 1957, a través de una historia cuya
narrativa le pertenece al Dr.Theodor Seuss, incluso hasta las imágenes que
vemos del hombrecito verde también fueron creadas por él. Pocas son las
personas que conocen su origen, sin embargo, las salas de cine se han encargado
de estrenar entre noviembre y diciembre muchas versiones sobre este personaje que
de alguna u otra forma nos han presentado las características de su
personalidad.
Malhumorado, gruñón o cascarrabias
son algunos de los términos que definen al Grinch quien muestra su descontento
con todo lo que huele a fiestas decembrinas: desde el arbolito, la música
navideña, entre otras cosas. ¿Le gustará la gastronomía típica de estas
festividades? Realmente no lo sé. Son muchos los Grinch que conozco, y desde
noviembre comienzan hasta a contar los días que faltan para diciembre y así
quejarse de todo, porque hasta refunfuñan por los regalos que les dan.
Cuando escogí este tema me pregunté
¿tú eres Grinch? Aunque pensé un poco la respuesta, esta por supuesto fue
afirmativa, pero al mismo tiempo hice un análisis introspectivo y efectivamente
me considero una Grinch azul, es decir, medio light, ¿por qué? Simplemente no
me amargo, pero tampoco me pongo el gorrito de Santa. Me gustan los nacimientos
sencillos, básicos sin el “perolero” encima. No me llaman la atención los
arbolitos, porque hay que sacar las cajas con todo lo que lleva, y se me
alborota la alergia y de paso también hay que comprar adornos cada año de
acuerdo a la moda de turno.
Si me agradan los aguinaldos y las
gaitas, pero los intercambios de regalos o amigos secretos, siempre me
parecieron una “gastadera” inútil (ojo, no soy pichirre). Quiero destacar que
nunca recibí un regalo que me alegrara. Quizás yo tampoco di los mejores.
Amooooo las hallacas, los bollos, el pan de jamón, el dulce de lechosa y todo
lo que me incentive la “comedera”, porque “todo” me encanta, menos la torta
negra.
Mientras escribo viene a mi memoria
la costumbre ridícula de usar una pantaleta amarilla el 31 de diciembre para
atraer prosperidad. ¿Y la corredera con las maletas dónde la dejan? Según los
expertos en pendejadas se viaja bastante. Una moda nueva es estrenar las
pijamas navideñas, me disculpan pero soy extremadamente irreverente ante tanta
cursilería junta. Me acabo de acordar del Faltan
5 pa´ las 12 y la canción de Mariah Carey, All I want for Christmas is You ya están quemaditas, ¿no les
parece?
¡FELICES FIESTAS MIS GRINCH!
(MPS)

