Son las 10 de la mañana, sentada en mi
rincón de siempre llegan a mi mente un montón de pensamientos, unos muy buenos
y otros eran tan malos que los lancé a la basura. En lo que sí estoy clara, es
que son tiempos de escribir sobre lo que me “provoque o inspire”. Por instantes,
el tema de las librerías que visitaba en Caracas, y por estas calles retumbó en
mi pequeña cabeza.
Hace algún tiempo (un poquito nada
más), planificaba mi visita a las librerías sobre todo los sábados, para mi
eran mis zonas de relax, pasaba en ellas muchas horas observando desde los
libros más nuevos hasta los más viejos que ya tenían arrinconados con un olor
muy peculiar y un toque de polvo que pudo haberse evitado con simplemente pasarle
un “trapito”. Tuve la suerte en varias oportunidades de encontrarme con panitas
sin planificación, con quienes intercambiaba títulos, también hablábamos sobre
lo más “cool” de la movida editorial del momento.
A veces las librerías estaban full
de gente, era casi imposible ver el libro que querías comprar. Entonces, tomaba
la decisión de salir a caminar por las calles cercanas, retornaba cuando bajaba
el volumen de visitantes. Para mí siempre las librerías han sido espacios donde
el intelecto y la cultura navegan en el mar del conocimiento.
A raíz del cierre de muchas
librerías en Venezuela por los motivos que todos conocemos, me encontré con una
cita del escritor Neil Gailman que dice: “Una ciudad no es ciudad, sin una
librería”. Sin ellas se va apagando la luz del crecimiento intelectual. Sin
ellas los lectores van desapareciendo, en nuestro caso los desapareció la
migración y la inflación.
Quizás, muchos jóvenes desde la
generación cristal hasta las x, y, z…y pare de contar, no les ha llamado la
atención pasar horas en una librería. Para ellos es más factible descargar
libros por internet, así duren hasta un año para leerlos. Digo esto por lo
engorroso que es hacerlo en estas herramientas tecnológicas que todos
conocemos. Otros no tienen la costumbre y prefieren las redes sociales, pero
esto es para otro tema.
Hoy le rindo honores a las que ya
no están: Suma, Lectura, Novedades, Nacho, Tecni-ciencias, las librerías
ambulantes de la avenida Urdaneta y los libreros de mi amada Universidad
Central de Venezuela. A ustedes, miles de gracias.
Dios quiera las pocas que permanecen activas se mantengan por siempre.
(MPS)
