lunes, 24 de octubre de 2022

Sin librerías crece la pobreza intelectual

 

 


         Son las 10 de la mañana, sentada en mi rincón de siempre llegan a mi mente un montón de pensamientos, unos muy buenos y otros eran tan malos que los lancé a la basura. En lo que sí estoy clara, es que son tiempos de escribir sobre lo que me “provoque o inspire”. Por instantes, el tema de las librerías que visitaba en Caracas, y por estas calles retumbó en mi pequeña cabeza.

 

Hace algún tiempo (un poquito nada más), planificaba mi visita a las librerías sobre todo los sábados, para mi eran mis zonas de relax, pasaba en ellas muchas horas observando desde los libros más nuevos hasta los más viejos que ya tenían arrinconados con un olor muy peculiar y un toque de polvo que pudo haberse evitado con simplemente pasarle un “trapito”. Tuve la suerte en varias oportunidades de encontrarme con panitas sin planificación, con quienes intercambiaba títulos, también hablábamos sobre lo más “cool” de la movida editorial del momento.

 

A veces las librerías estaban full de gente, era casi imposible ver el libro que querías comprar. Entonces, tomaba la decisión de salir a caminar por las calles cercanas, retornaba cuando bajaba el volumen de visitantes. Para mí siempre las librerías han sido espacios donde el intelecto y la cultura navegan en el mar del conocimiento.

 

A raíz del cierre de muchas librerías en Venezuela por los motivos que todos conocemos, me encontré con una cita del escritor Neil Gailman que dice: “Una ciudad no es ciudad, sin una librería”. Sin ellas se va apagando la luz del crecimiento intelectual. Sin ellas los lectores van desapareciendo, en nuestro caso los desapareció la migración y la inflación.

 

Quizás, muchos jóvenes desde la generación cristal hasta las x, y, z…y pare de contar, no les ha llamado la atención pasar horas en una librería. Para ellos es más factible descargar libros por internet, así duren hasta un año para leerlos. Digo esto por lo engorroso que es hacerlo en estas herramientas tecnológicas que todos conocemos. Otros no tienen la costumbre y prefieren las redes sociales, pero esto es para otro tema.

 

Hoy le rindo honores a las que ya no están: Suma, Lectura, Novedades, Nacho, Tecni-ciencias, las librerías ambulantes de la avenida Urdaneta y los libreros de mi amada Universidad Central de Venezuela. A ustedes, miles de gracias.

Dios quiera las pocas que permanecen activas se mantengan por siempre. 

(MPS)