Eran las 9 de la mañana cuando decidí sentarme en una plaza que está dividida y que tiene dos monumentos.
Tenía mucho tiempo que no me sentaba en este lugar, me gusta hacerlo porque hay múltiples colores, rostros y conversaciones que van pintando tu día de anécdotas y recuerdos.
Regularmente las plazas están frente a una iglesia en algunas oportunidades, otras tienen de compañía la sede de una alcaldía. En esta, caminaban muchas personas, unas solas y otras acompañadas. No podían faltar los borrachitos haciendo un show o una señora pidiendo una "ayudita" para comprar un medicamento.
De repente, se escucharon unos tambores que retumbaban. Desde el banquito donde me encontraba sentada observaba todo el ambiente que fotografiaba mi pupila. Decidí acercarme hacia donde el repique se hacía más fuerte.
La gente comenzó a bailar al son de esas canciones que te mueven hasta la más incógnita fibra de tu vida, de pana no sé cómo me contuve a no hacerlo. La plaza se puso full, la gente gritaba y cantaba, se percibía alegría. Simplemente una plaza rochelera que prende su rumbita mañanera todos los viernes.
Luego le tocó el turno a varios solistas que interpretaron desde baladas hasta música venezolana. También hubo una obra de teatro donde actrices y actores eran niños, quienes se encargaron de interpretar cómo le daban la prioridad al celular o a la tablet y tenían desconocimiento de los juegos tradicionales y así llegaron otros niños que los invitaron a jugar metras, saltar cuerdas y hasta volar papagayos. Esto me encantó porque el mensaje que se dio no era solo para los chicos sino para todos los que presenciamos la actividad.
Mientras el calor se mostraba en todo su esplendor, una señora repartía galletas y café a los presentes. En minutos llegó otro grupo para bailar "Venezuela" con sus faldas coloridas que iluminaban toda la plaza.
Y así terminó la actividad y mi maravilloso instante de perder el tiempo. Ya cuando me disponía hacer una diligencia me encontré con un amigo que tenía tiempo sin ver, también la plaza une a la gente. Conversamos un poco sobre política hasta que lo "corté". Realmente este día no quería oscurecerlo con el temita que ya apesta y fastidia.
¡Gracias plaza rochelera!
(MPS)
