La periodista, productora audiovisual, amante del cine,
literatura, música y el internet, Angélica Oré, se nos suma para compartir una
reseña cinematográfica más que interesante
Este año parece ser muy prometedor
para los gamers de huesos amarillos, ya que no sólo se encuentra en cartelera
‘Super Mario Bros: La Película’, sino que ahora también Apple TV nos presenta
la historia de cómo un hombre lo arriesgó todo para obtener la patente de
Tetris a nivel mundial.
Aunque basada en hechos reales, cuenta
con algunos tintes ficticios que le aportan mucha intriga, tensión, y dinamismo
a la narrativa. Es decir, no te vas a aburrir en ningún momento.
La película dirigida por Jon S. Baird,
no se trata de cómo el popular juego de origen ruso conquistó masas por su
simplicidad y jugabilidad hipnótica. Tetris pone en la palestra la lucha de
intereses entre dos naciones radicalmente distintas, la corrupción política, la
ambición desmedida, las máscaras ideológicas, y cómo el poder y el dinero
deshumanizan al individuo.
Todas estas capas ocultas tras una
premisa que parece muy sencilla: Empresarios peleando por “un jueguito”.
Fenomenal.
Algunos argumentan que está plagada de
propaganda anti-comunista; y si ese fuera el caso, la verdad no me molestaría,
al contrario, me gustaría aún más (Perdón, vivo en Venezuela, podría decirse
que el comunismo es mi enemigo número 1).
Sin embargo, la película no divide
bandos de manera descarada; no hay buenos y malos desde una sola óptica. Está
llena de matices, lo cual nos permite empatizar mucho más.
Tengo que destacar algunos puntos
técnicos que son una delicia. La fotografía, el montaje y sobre todo la música
construyen una atmósfera ochentera CityPop
que nos traslada al momento histórico que vemos en pantalla y nos hace parte de
la aventura de Henk Rogers, excepcionalmente interpretado por Taron Egerton.
También aplaudo las grandes actuaciones de Nikita Yefremov y Ben Miles.
Eso sí, no todo es perfecto. El guión
se pierde un poco en el tercer acto, cayendo en el terreno de lo fantasioso.
Pero va acorde al tono de la cinta, es válido ese tipo de licencias porque al
final queremos lo mejor para nuestros personajes, y es satisfactorio
acompañarlos en su travesía hasta una feliz resolución, aunque no demasiado
realista. Al final, es ficción y hay que saber cuándo y cómo dejarse llevar.
La cinta también nos habla de
fortalecer los lazos familiares, de cómo ponemos en riesgo nuestra paz,
libertad y la propia vida para asegurarle un futuro a quienes amamos. Es un
bonito subtema que quizá hizo falta profundizar más.
Los amantes de los videojuegos pueden
sentirse plenamente identificados con todos los detalles, referencias y demás
elementos que adornan la trama. Es un exquisito banquete de nostalgia que no
abusa de su poder para capturar al espectador; lo hace vivir una experiencia
inmersiva.
Punto aparte, como una fan enloquecida
que admito ser, no puedo dejar de mencionar el principal tema musical que
conforma la banda sonora en las voces del grupo femenino de kpop aespa.
Su canción ‘Hold On Tight’, que tiene
como base instrumental el tema del juego distribuido por Nintendo, ha hecho un
excelente trabajo promocionando el filme e incentivando a nuevas generaciones a
visionarlo.
Finalmente, es maravilloso ver en
retrospectiva todo lo que tuvo que pasar para que unos bloques de colores
definieran a toda una generación ¡Y el legado continúa! Por mi parte, es
definitivamente un 9/10.
