¿Puede existir un país feliz, con toda la revolcada que ha tenido el mundo en los últimos años?
Aunque parezca una locura en medio de tanto caos, sí existe uno y es
Finlandia, quien por quinto año consecutivo obtiene el primer puesto, según el Informe
Mundial de la Felicidad que realiza anualmente la Organización de las Naciones
Unidas.
Pero, ¿Qué necesita un país para evaluar su felicidad? Indiscutiblemente, que sus habitantes tengan la calidad de vida que merecen. Todas las actividades se enfocan hacia el bienestar de cada uno de ellos y de sus familiares. En este proceso tienen un papel importante los gobiernos y la ejecución de políticas públicas en conjunto con el empresariado.
Detrás de Finlandia están: Dinamarca, Islandia,
Suiza, Países Bajos, Luxemburgo, Suecia, Noruega, Israel y Nueva Zelanda. ¿Qué
pasaría con los Estados Unidos y el Reino Unido?, que siempre se han vendido
como países social y económicamente estables?
La felicidad de un país se mide por el alto porcentaje de empleo, también se toman en cuenta los sueldos y salarios que deben estar acordes con su economía, no debe faltar la seguridad, además de un buen sistema de salud gubernamental.
Es de destacar
que cuando se dio a conocer la magnitud de la pandemia, estos países le dieron
todo el apoyo a su gente, no solo brindándole lo que requerían para su
sanación, sino además se ofreció ayuda psicológica para quienes la requerían.
Es decir, Finlandia tiene como prioridad la calidad de vida de sus ciudadanos
para crecer y fortalecerse como nación.
Cuando leí y analicé este informe pensé en Latinoamérica, y me pregunté por qué nuestros países no pueden lograr la máxima felicidad: tenemos como responsables a los gobernantes politiqueros, impregnados de discursos y promesas baratas, donde los habitantes no son la prioridad, sino las negociaciones.
Tampoco existe una
inversión en la educación, porque a mayor ignorancia es más alto el nivel de
manipulación gubernamental a costilla de ayudas sociales.
Y en materia de salud y seguridad la situación es bastante crítica. Existe un subsistema laboral, que varía según el país, pero todos tienen sus debilidades. Es bueno destacar que Costa Rica se encuentra entre los países más felices de Latinoamérica hasta el 2022.
De Venezuela no comentaré nada, ustedes conocen
las condiciones de este calvario y no pienso recordárselas. Lo que sí creo
conveniente profundizar, es que en la medida que tengamos más sentido de
pertenencia, seamos menos conformistas, más comprometidos y responsables en
nuestras acciones, así estaremos aportando un plus importante para que nuestros
países no sucumban en su totalidad.
(MPS)
